La Historia de EMG One y de nuestra empresa

En 2014, en el instituto donde me encontraba realizando mi estadía post doctoral en USA (NIH – NIA IRP), se organizó una actividad tipo “trae a tu hijo al trabajo”. Todos los otros laboratorios que se dedicaban a la investigación de temas más bien celulares y moleculares crearon actividades bastante entretenidas: tubos de ensayo burbujeantes con líquidos de colores, masas que rebotaban, o humo con hielo seco.

Dentro de lo que es neurociencias siempre me he dedicado a electrofisiología, que es el área que estudia cómo funcionan los tejidos excitables, como el sistema nervioso y los músculos. En lugar de tener pipetas, líquidos y microscopios, en electrofisiología tenemos muchos cables, osciloscopios y computadores. En palabras de mi jefe del doctorado: “Esto parece más un taller para reparar televisores que un laboratorio”. Esto puede ser muy árido para un niño, sin embargo, se me ocurrió mostrarles a los niños que nosotros los humanos somos como una especie de robot, en el sentido de que también funcionamos con electricidad. Me propuse entonces fabricar un pequeño circuito amplificador que al ser conectado a una tablet, les permitiera a los niños visualizar la actividad eléctrica producida por sus propios músculos.

Esta actividad resultó super entretenida para ellos y los amplificadores quedaron guardados. Dado el tipo de investigación que realizamos, en el que adquirimos la señal desde cientos de electrodos, estos amplificadores no eran de utilidad para nosotros y quedaron guardados en una cajita.

En 2015, volví a Chile a trabajar en un laboratorio por algunos meses antes de iniciar mi especialidad en neurología. En algún momento, un terapeuta ocupacional que estaba haciendo algunos experimentos en el lab y que atendía pacientes en el hospital, me pidió ayuda para reparar un un equipo biofeedback electromiográfico. No lo pude reparar, pero le ofrecí usar el pequeño amplificador que había diseñado y construido cuando estaba en EEUU. Después de haberlo probado con pacientes le encantó lo fácil, portátil, y funcional que era el equipo, y me sugirió desarrollarlo más para poder utilizarlo con pacientes.

En ese momento hubo un concurso de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) al cual postulamos, y afortunadamente nos adjudicamos.

Gracias a esos fondos pude avanzar en el desarrollo de EMG One, el cual es un sistema para realizar biofeedback electromiográfico.

El biofeedback (bio-retroalimentación) es un tipo de terapia que existe desde hace mucho tiempo. Consiste en capturar alguna señal fisiológica (presión arterial, pulso, actividad cardíaca, cerebral, muscular, etc) y presentarla al individuo en tiempo real. De esta manera la persona puede ejercer control sobre esa señal y modificar el proceso biológico subyacente. Si la señal capturada proviene del músculo, entonces se denomina biofeedback electromiográfico.

A los que hacemos electrofisiología nos encanta ver (y escuchar) el trazado de voltaje de las señales eléctricas, sin embargo para un paciente o para un niño estas líneas en la pantalla no dicen mucho. Una manera de que esto sea más lúdico y pueda por lo tanto capturar la atención de la persona que la utiliza, es utilizar la señal para controlar un juego. Por ello se nos ocurrió desarrollar un juego para el smartphone controlado por la señal muscular del paciente. Así es como nació la app EMG One Loica, en la cual el usuario se encuentra con un personaje animado, una loica (ver recuadro abajo) que debe ser guiada para sortear obstáculos. Dependiendo de cómo coloquemos los obstáculos podemos crear diferentes protocolos de entrenamiento orientados a diferentes aspectos de la rehabilitación (fuerza, resistencia, velocidad, control motor).

Al utilizar un smartphone podemos obtener muchas ventajas: podemos abaratar el costo de un sistema de feedback, porque nuestro sistema utiliza tecnología con la que el paciente ya cuenta. Los smartphones tienen una capacidad de procesamiento y comunicación impresionante y nos permiten procesar la señal muscular.

Un aspecto importante de EMG One es su capacidad de hacer seguimiento a distancia. Cada vez que el usuario realiza una actividad de entrenamiento la aplicación envía los datos a un servidor, lo cual puede ser consultado no sólo por el mismo paciente, sino también por el terapeuta. Esto permite hacer un seguimiento a distancia (telemetría) sin importar donde se encuentre el paciente. Este aspecto es muy relevante ya que permite que pacientes que se encuentran alejados de centros de rehabilitación, o que no pueden acudir con una alta frecuencia, puedan complementar su rehabilitación con entrenamiento guiado por biofeedback en su casa. Si pensamos en situaciones en las que los pacientes pierden la posibilidad de rehabilitarse ya sea por condiciones geográficas, económicas, de acceso, o por situaciones como el contexto de la pandemia mundial por coronavirus, la creación de sistemas que puedan complementar la terapia en casa se hace muy relevante.

En 2020, pensando en que EMG One llegara a más usuarios creamos waves-tech. Los socios fundadores somos tres: Alejandra Rojas: a la cabeza de finanzas, marketing y ventas, José Carroza, encargado de logística y operaciones, y Hachi Manzur, encargado de investigación y desarrollo.

Desde su creación hemos avanzado un largo camino en muchísimas áreas. Hemos trabajado arduamente para potenciar el sistema en todos sus aspectos, hemos desarrollando aplicaciones nuevas, mejorando las existentes, hemos creado modelos de negocios que permiten acercar el sistema a más usuarios, hemos realizado mucha difusión, webinars y charlas y nos encontramos en proceso de realizar validaciones y certificaciones internacionales.

Así mismo hemos logrado construir lazos muy fructíferos con diferentes personas y empresas que han visto en lo que hacemos una herramienta seria para apoyar en la rehabilitación de los pacientes.

Esperamos sinceramente poder llegar a los pacientes que necesitan apoyo y potenciación en su rehabilitación y hacerlo de manera que las barreras económicas, geográficas o de cualquier índole no sean un problema.

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